La cerveza: bebida milenaria

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La bebida alcohólica más consumida alrededor del mundo tiene una historia fascinante. Y no es un recuento de unas décadas a esta parte, ni siquiera de siglos: la presencia de la cerveza en los gustos y paladares de la humanidad se remonta a milenios en el pasado, casi al mismo tiempo de la invención de la escritura o el domino de la agricultura por los seres humanos.

La cerveza es una bebida alcohólica producida mediante la fermentación de la levadura y el lúpulo. Este fue un avance implementado por los monjes encargados de su producción en la Europa de la Edad Media, luego de que llegara allí proveniente del cercano Oriente. Esto es lo que se considera como el nacimiento de lo que hoy conocemos como cerveza moderna, bebida que, sin embargo, tiene orígenes mucho más lejanos en el tiempo y en el mapa. Veamos

La primera cerveza

Los historiadores no se ponen de acuerdo en relación a cómo es que tiene su origen la cerveza. Una conclusión lógica a la que se llega, es que, con el dominio del proceso de fermentación, aparecen las primeras bebidas alcohólicas como la cerveza y el vino. Los indicios más primitivos de la elaboración de vino, por ejemplo datan de hace 10.000 años, en pleno Neolítico, en la región actualmente ocupada por Irán.

Existen teorías que, sin embargo, proponen que el proceso puede ser más antiguo. Este puede haber sido simultáneo con el inicio de la agricultura hace 12.000 años, en el período Paleolítico. Lo más probable es que la fermentación de los cereales haya sido en descubrimiento accidental, producto del almacenamiento del resultado de las cosechas.

Con el descubrimiento de la agricultura, los primeros cultivos que se dominan son el trigo y la cebada. Con estos cultivos es que se empieza a elaborar el pan, en el cual se emplea igualmente la levadura, por lo que no sería raro que ambos productos hayan aparecido en las mesas de los seres humanos más o menos en el mismo periodo. Sin embargo, no se tienen registros arqueológicos que lo comprueben, ya que es bastante probable que los primeros medios de almacenamiento de la cerveza hayan sido confeccionados en base a materiales poco duraderos como las pieles de los animales.

Los primeros registros arqueológicos de cerveza primitiva fermentada datan de hace 6000 años, igualmente en regiones del medio Oriente como Irán, Siria y Turquía. En este período es que se descubre el proceso de malteado, o la germinación controlada de los granos de los cereales. El proceso de malteado tiene como objetivo facilitar el proceso de trituración de los granos para la elaboración del mosto, además de que le brinda a la bebida ciertas propiedades especiales en cuanto a sabor, aroma y cuerpo.

El malteado de cereales era una actividad a gran escala realizada en el Antiguo Egipto, hace alrededor de 5.500 años. Con este proceso se elaboraba una cerveza que en ese momento era consumida en la región. Hoy en día se sigue consumiendo la bebida en países como el moderno Egipto y Sudán, siguiendo esta receta que data de esa época, de tipo ale, o de fermentación prolongada.

El primer registro escrito de la cerveza no aparecería sino hasta alrededor del año 2000 antes de nuestra era, en unas tablillas de escritura cuneiforme sumerias. Dicho regsistro es una especie de recibo de un cargamento de cerveza denominado alulu. Del mismo período son las menciones de la cerveza encontradas en la épica de Gilgamesh, donde adquirió un carácter religioso y ceremonial.

La cerveza en Europa

La presencia dominante de la cerveza en la cultura del antiguo Egipto hace que la misma pase a la otra orilla del Mar Mediterráneo, de manos de los griegos. Estos ya conocían la elaboración de bebidas fermentadas, dado que el vino siempre tuvo un papel en sus costumbres religiosas, concretamente en el culto a Dionisio.

Ambas bebidas se constituyen en símbolos de dos clases sociales: tanto en Grecia como en la antigua Roma el vino constituye un privilegio, un símbolo de estatus y elegancia. Y la cerveza, por el contrario, era la bebida del pueblo, de las clases bajas, de los bárbaros, incluso. Muchos historiadores de origen romano hablan de la variedad de bebidas basadas en fermentación de cereales que acostumbraban beber los invasores que constantemente acechaban los límites del imperio: las tribus celtas, germánicas, anglosajonas y los galos.

Es gracias a las tribus anglosajonas que el conocimiento sobre las bebidas fermentadas llega a lo que siglos después sería Gran Bretaña. En esa época ellos consumían lo que llamaban beor, (antecedente del vocablo inglés para la cerveza, beer), elaborada en base a la cebada. Con el inicio de la Edad Media, se generaliza el consumo de cerveza en todo el continente europeo, dando como resultado los métodos que originarían la aparición de la cerveza moderna, como por ejemplo la aplicación de lúpulo, que se empezó a practicar en monasterios alemanes del siglo XI. Con esto, se van originando igualmente las denominaciones de origen que subsisten hasta el día de hoy.

Como hemos podido apreciar, el origen de la cerveza está relacionado con el amanecer de la cultura humana misma. Apenas el hombre aprendió a manipular la naturaleza para garantizar su supervivencia, empezó a desarrollar métodos que le facilitaran el consumo y el procesamiento de los productos que obtenía de la misma. Y casi inmediatamente, aparece la cerveza, que, junto con el pan, pueden considerarse los primeros alimentos de la humanidad.